Al duque le dijeron que no

Equipo editorial

Las calles de Colombia se encendieron con el proyecto de reforma tributaria del gobierno de Iván Duque, una multitud en las calles, compuesta por millones de personas marchando en la mayoría de las ciudades del país, puso en jaque los planes del gobierno y desató una brutal represión, que fue rechazada por un pueblo que no quiere retroceder más. Las históricas protestas y huelgas de 2019 tienen su continuidad y profundización en las históricas jornadas de fines de abril y principios de mayo. Como un Luis XVI del siglo XXI, de una reforma fiscal profundamente regresiva, nació un movimiento con tintes que lo quieren cambiar todo, que puso de manifiesto, los enormes privilegios de una minoría en contra de millones. El triunfo, con el retroceso al proyecto, abre grandes expectativas.


LA CHISPA QUE ENCENDIO LA PRADERA

El proyecto que pretendía recaudar 6.800 millones de dólares, el 2,2% del PBI, cuyo destino supuesto era para atenuar los efectos de la crisis del coronavirus, desató una movilización popular histórica.

La fuente de esa recaudación era la imposición de una formula regresiva, que recaída el peso en la parte media y baja de la pirámide de ingresos salariales, además se sumaba el aumento del IVA al 19% de la canasta básica (que actualmente están exentos o con un 5%) con lo cual, también golpeaba a los sectores más humildes en los que la mayoría de su consumo es de lo mínimo y necesario para reproducir la vida. Sumadas más gotas a este vaso rebalsado, son los gastos suntuosos de la política, vehículos oficiales y equipo militar, y el aumento de  la pobreza durante el año 2020, que subió “6,8 puntos porcentuales y se ubicó en 42,5%, lo que significa que 21,2 millones de colombianos no tienen suficiente ingreso para suplir sus necesidades básicas, según las estadísticas reveladas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística”[1].

Parte de la bronca acumulada es la represión cotidiana y la violencia policial, que durante las protestas las pudimos ver gracias a los videos que suben les manifestantes por las redes. La lucha contra la violencia estatal-institucional se han convertido en uno de los emblemas de las marchas. Según la ONG Temblores, desde el 28 de abril hasta hoy se han dado al menos 1181 abusos policiales, 26 homicidios, 17 lesiones oculares, 761 detenciones arbitrarias, 56 desapariciones forzadas y 9 casos de violencia sexual cuyos responsables serían uniformados.[2] El rechazo a la violencia es bandera en las movilizaciones y uno de los reclamos en relación a la urgente modificación de las fuerzas de seguridad. Contrario a esto, fue la campaña mediática de las grandes corporaciones para estigmatizar y demonizar a la protesta y, así dar rienda suelta a la más brutal represión. El twitt del ex presidente Álvaro Uribe: “Apoyemos el derecho de soldados y policías de utilizar sus armas para defender su integridad y para defender a las personas y bienes de la acción criminal del terrorismo vandálico”[3], son parte de ese mensaje que parece el común denominador del establishment colombiano.

Foto: Linda Criollo

QUE LA TORTILLA SE VUELVA

El carácter de la movilización parece transversal ya que confluyen: jóvenes, viejos, feministas, sindicalistas, estudiantes, campesinos, indígenas y obreros. Es que el gobierno, con su proyecto, logró unificar a todos estos sectores con una sola medida. En medio de la pandemia, es tal el hartazgo que las multitudinarias marchas se dan a riesgo de padecer la enfermedad y enfrentar la brutal represión.

El forzado retiro del proyecto de ley y la posterior caída del ministro Alberto Carrasquilla, son triunfos de la creciente protesta social y de las enormes luchas callejeras, parte de un movimiento social que se fortalece, desafía al poder de turno y se desafía a sí mismo. El paro y movilización nacional del miércoles 5 de mayo plantea la profundización de la lucha, luego del retiro del proyecto, ya que el estallido es la acumulación de exigencias de las mayorías arrinconadas por la miseria, el hambre, el desempleo y la enfermedad, exigiendo mejoras en salud y educación, seguridad en las regiones más violentas del país y la creación de una renta básica.

Es parte de las experiencias de hartazgo popular que recorren la región. Son imágenes que se repiten en los últimos dos años, es Chile, Ecuador, Puerto Rico…hoy Colombia.

La batalla que se da en Colombia, no es solo en las calles, es además entre dos salidas posibles a las consecuencias de la Pandemia de Covid 19 que ha empeorado las (ya penosas previamente) condiciones de vida de millones de compatriotas de la patria grande.

Ante una crisis sanitaria (y económica) inédita en la historia moderna, el necesario rol de los estados como centro coordinador de las políticas públicas, y sobre todo de la administración de los recursos, por encima del mercado pone al rojo vivo la necesidad de que esa administración tenga una orientación clara.

O se consiguen los recursos desde los sectores que más se han beneficiado en las últimas décadas y que concentran cada vez más riquezas con reformas impositivas, nuevos tributos como el Impuesto a las Grandes Fortunas, o a las grandes propiedades territoriales, o se mantiene el rumbo marcado por el mercado de “ahorrar” ajustando a las grandes mayorías.

Así como en Argentina un 20% de los millonarios judicializo su pago del impuesto a las grandes fortunas y así decidió que no podía aportar un poco más en una situación de extrema necesidad en la que se juega la vida de miles de compatriotas, el debate que se manifiesta en las calles de Colombia nos toca de cerca a todes, y preanuncia que a las minorías privilegiadas eso de “salir mejores” les pasa lejos.

América Latina late al ritmo de Colombia, y en sus calles se sigue escribiendo la historia.


[1] https://www.americaeconomia.com/economia-mercados/colombia-pobreza-monetaria-aumento-68-puntos-porcentuales-y-alcanzo-al-425-de-la#:~:text=El%20%C3%ADndice%20de%20pobreza%20monetaria,Administrativo%20Nacional%20de%20Estad%C3%ADstica%20(DANE)

[2] https://www.infobae.com/america/colombia/2021/05/04/temblores-ong-asegura-que-hay-al-menos-1181-denuncias-por-abuso-policial-en-el-marco-del-paro-nacional/

[3] https://elpais.com/internacional/2021-04-30/alvaro-uribe-llama-al-ejercito-a-que-utilice-las-armas-en-las-protestas-en-colombia.html

Foto de tapa: Ivan Valencia (Diario El País)

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