La voluntad inseminada

Por Javier Lede*

En el escenario pandémico, las compañías “Big Tech” se anticipan como las grandes ganadoras de esta coyuntura.[1]  Su victoria no reside en la eventualidad de reafirmar su poderío económico, sino en la oportunidad sin precedentes de recopilar inconcebibles volúmenes de datos.

La singularidad del presente contexto consiste en que, por primera vez en la historia, un virus analógico nos empuja en masa al territorio digital, creando un caldo de cultivo ideal en el que la pandemia y las tecnologías de la información dan lugar a la proliferación del mal emergente del siglo XXI: la infodemia.

En palabras del Departamento de Comunicación Global de las Naciones Unidas, consiste en la divulgación de información errónea, desinformación y rumores durante una emergencia sanitaria.[2] En términos más amplios, lo podemos entender como el punto culmine de la globalización de las Fake News. Por primera vez, se hace explícitamente visible como las info-falsedades resultan en una amenaza ubicua.[3]

Los pronósticos de los científicos climatológicos[4] señalan factible un inminente desequilibrio ecológico que origine temperaturas excesivas, pandemias, desastres naturales y situaciones de agitación social, en los que la práctica del auto-confinamiento se puede tornar recurrente.

En estas circunstancias, es menester identificar con precisión los grandes peligros a los que las democracias occidentales quedan expuestas, antes que un poder emergente tome formas imprevistas. Sólo entendiendo cuales son las verdaderas amenazas, podremos evitar un destino distópico para las sociedades de la información.

El gran truco

Las tecnologías de la información presentan una amenaza muy distinta a las que muchos anticipamos,su principal poder no reside en la cibervigilancia de las personas, sino en el uso de técnicas de perfilado y comunicación microdirigida, que permiten identificar a los usuarios más vulnerables y así influir en el resultado de las decisiones colectivas.

Esto no es más que el efecto de métodos tradicionales de marketing y propaganda, llevados a límites jamás antes imaginados, gracias a las capacidades de recolección y procesamiento de grandes conjuntos de datos por medio de las tecnologías actuales.

Podemos señalar esta práctica como un trabajo de ingeniería social inversa, entendida como el uso de diferentes técnicas de minería de datos para analizar patrones de comportamiento colectivo, identificando correlaciones que permitan desarrollar estrategias para predecir e interceder en sus interacciones, en lo que puede definirse como programación social.[5]

Sin embargo, estas corporaciones se presentan como guardianes de la libertad de expresión, en contra delas persecuciones gubernamentales. Por ejemplo, en sus informes de transparencia, Facebook afirma que no proporciona ‘puertas traseras’ a los gobiernos para acceder a la información de las personas.[6] Esto se explica debido a que, para preservar su modelo de negocios les es esencial reforzar una aversión al control y una sensación de libertad, porque esto es lo que anima a sus usuarios a exponer su intimidad sin precauciones ni autocensura, revelando la mayor cantidad de datos posible.

En este acto de ilusionismo, mientras las grandes empresas tecnológicas se comercializan como defensoras de la libertad, proporcionan dispositivos de manipulación masiva que pueden interferir en el correcto funcionamiento de los sistemas democráticos.[7]

Confinados en salas de estar digitales

El contexto de la pandemia de COVID-19 ha proporcionado un escenario sin precedentes históricos, en el que las sociedades occidentales, inmunocomprometidas se agazaparon en un autoconfinamiento físico, al mismo tiempo que se exponena una hiperconexión virtual.[8] Esta condición particularmente inusual, proporcionó una situación muy beneficiosa para las empresas cuyo modelo de negocio se basa en la explotación de datos.

Hace poco más de un año, el CEO de la red social, anunció que “Facebook pasaría de ser una plaza pública a un tipo de sala de estar digital, donde la gente pueda esperar que sus discusiones fueran íntimas, efímeras y seguras de frente a extraños”.[9] Como si de una profecía se tratase, la pandemia nos arrancó de los espacios públicos para encerrarnos en cuartos privados, llevando la propuesta digital de Zuckerberg al plano analógico.

Esta situación que desdibuja las geografías y nos segmenta en territorios ideológicos, construye cámaras de eco, en las que la repetición de opiniones en un sistema cerrado desfavorece la empatía y el intercambio con perspectivas diversas, reforzando así posturas extremas.[10]

Estamos así atomizados, más expuestos que nunca a la influencia de aquellos que, mediante técnicas de perfilado, saben qué mensajes serán más efectivos para interceder en nuestros deseos, a través de la posibilidad de inseminar y viralizar mentiras de diseño, hechas a la medida de lasvulnerabilidades de cada grupo objetivo.[11]

Encapsulados, no podemos contrastar con lo que sucede en la habitación de al lado, mientras que un bucle de autoconfirmación consolida los credos internos. Los círculos de revalidación mutua tejen una red de ideas que nos enredan hasta que no nos dejan otra opción que creer en lo que nuestro entorno cree.[12]

De esta manera, estamos a merced de tecnócratas que tienen el poder de recopilar y procesar grandes bancos de datos. Mientras que el aislamiento nos preserva de la pandemia, nos hace especialmente vulnerables a los efectos de la infodemia.

Desarrollando una vacuna

La paradoja de nuestro futuro reside en el hecho de que la distopía de nuestras sociedades de la información sólo puede combatirse con el conocimiento. La vacuna contra la desinformación y la manipulación se compone de la empatía, el espíritu crítico y el rigor científico.

En la inundación de datos, estas son las herramientas que sirven para filtrar la información de las falsedades; una tarea cada vez más exigente, en un contexto en el que empezamos a competir progresivamente con algoritmos de capacidades de procesamiento sobrehumanas.[13]

En el aspecto cualitativo, también debemos reflexionar sobre el valor que ofrece el contacto humano real, que se está suplantando con todo tipo de dispositivos de comunicación artificial. Una vez más, las comodidades que ofrece la tecnología amenazan con encandilarnos y perder de vista el tipo y calidad de los vínculos que estamos construyendo. La circunstancia nos exige un esfuerzo renovado para estimular aquellas interacciones que revitalicen el espíritu colectivo, antes de que el diagnóstico sentencie una fatalidad.

Las tecnologías están promoviendo vínculosapáticos y transaccionales, que se reducen a un mero intercambio de beneficios, normalmente descartables y valorados en términos económicos. En otras palabras, las relaciones humanas están cayendo en la lógica del consumo.

Nos estamos acostumbrando a encender nuestras cámaras web a una hora pactada, para una breve reunión en línea, en el marco de una tarea específica de trabajo o educación a distancia. Cuando la cámara se apaga, se termina el vínculo.

Así, se está suprimiendo la riqueza de las conversaciones ocasionales que tenían lugar en los pasillos de las universidades o los comedores de las empresas. Oportunamente, estos espacios aparentemente periféricos,permitieron que florecieran nuevas ideas, que tradicionalmente dieron lugar a revueltas. El entorno del pensamiento crítico está siendo erradicado.

En un contexto que ha llevado nuestras vidas fuera de línea a los cables en línea, todos estamos expuestos a ser constantemente testeados por algoritmos capaces de dirigir la construcción de nuestras subjetividades en la dirección de los intereses de los inversores.

Es vital aquí señalar una cuestión de probabilidad y estadística. Mientras que es poco probable predecir el comportamiento de un usuario particular, al trabajar con un gran conjunto de datos es posible determinar correlaciones, para prever y operar sobre el comportamiento del promedio.  Por esta razón, no es en los datos personales donde está nuestro talón de Aquiles, sino en los metadatos de las interacciones como colectivo.

Los arquetipos resultantes de la elaboración de perfiles ofrecen modelos que permiten inferir patrones de comportamiento, incluso aplicables a aquellos individuos que no participan en las plataformas online.[14]Al igual que en la cuarentena, el aislamiento parcial no es eficaz, sino que se demanda un esfuerzo conjunto.

Es una responsabilidad colectiva monitorear el uso ético de nuestros datos, una tarea indispensable para encarar los retos que la humanidad afronta en el futuro cercano. Sólo mediante un adecuado diagnóstico de los riesgos, estaremos a tiempo de prevenir lasvoluntades inseminadas.

* Javier Lede  es actualmente estudiante del Master en Comunicación y Gestión de Medios, en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Neu-Ulm (HNU), Baviera, Alemania. Diseñador en Comunicación Visual y Licenciado en Producción Multimedial (UNLP). Tras varios años de trabajar en el área de la comunicación y el marketing, actualmente está centrado en investigar las implicancias éticas en el uso de los medios digitales.

References

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[1]Wakabayashi, D., Nicas, J., Lohr, S., & Isaac, M. (2020, 23.03.2020). Big Tech Could Emerge From Coronavirus Crisis Stronger Than Ever. The New York Times Company. Retrieved 06.05.20202 from https://www.nytimes.com/2020/03/23/technology/coronavirus-facebook-amazon-youtube.html?auth=login-facebook

[2]United Nations Department of Global Communications. (2020). UN tackles ‘infodemic’ of misinformation and cybercrime in COVID-19 crisis. United Nations. Retrieved 06.05.2020 from https://www.un.org/en/un-coronavirus-communications-team/un-tackling-‘infodemic’-misinformation-and-cybercrime-covid-19

[3]Ramonet, I. (2020, 25.04.2020). Ante lo desconocido, la pandemia y el sistema-mundo.Le Monde Diplomatique.

[4]Steffen, W., Rockström, J., Richardson, K., Lenton, T. M., Folke, C., Liverman, D., Summerhayes, C. P., Barnosky, A. D., Cornell, S. E., Crucifix, M., Donges, J. F., Fetzer, I., Lade, S. J., Scheffer, M., Winkelmann, R., & Schellnhuber, H. J. (2018). Trajectories of the Earth System in the Anthropocene. Proceedings of the National Academy of Sciences, 115(33), 8252-8259. https://doi.org/10.1073/pnas.1810141115

[5]Han, B. C. (2017). Psychopolitics: Neoliberalism and New Technologies of Power. Verso Books. 69, 79

[6]Facebook Inc, & Sonderby, C. (2020). Our Continuing Commitment to Transparency. Retrieved 14.05.2020 from https://about.fb.com/news/2020/05/transparency-report/

[7]Cadwalladr, C., & Graham-Harrison, E. (2018). Revealed: 50 million Facebook profiles harvested for Cambridge Analytica in major data breach. The Guardian. Retrieved 04.07.2019 from https://www.theguardian.com/news/2018/mar/17/cambridge-analytica-facebook-influence-us-election

[8]Han, B.-C. (2020, 22.03.2020). La emergencia viral y el mundo de mañana. El País. Retrieved 06.05.2020 from https://elpais.com/ideas/2020-03-21/la-emergencia-viral-y-el-mundo-de-manana-byung-chul-han-el-filosofo-surcoreano-que-piensa-desde-berlin.html

[9]Isaac, M. (2019). Facebook’s Mark Zuckerberg Says He’ll Shift Focus to Users’ Privacy. The New York Times. Retrieved 06.05.2020 from https://www.nytimes.com/2019/03/06/technology/mark-zuckerberg-facebook-privacy.html

[10]Grimes, D. R. (2017, 04.12.2017). Echo chambers are dangerous –  we must try to break free of our online bubbles. The Guardian. Retrieved 07.05.2020 from https://www.theguardian.com/science/blog/2017/dec/04/echo-chambers-are-dangerous-we-must-try-to-break-free-of-our-online-bubbles

[11]Harari, Y. N. (2018, 18.09.2018). The myth of freedom. The Guardian. Retrieved 06.05.2020 from https://www.theguardian.com/books/2018/sep/14/yuval-noah-harari-the-new-threat-to-liberal-democracy

[12]Harari, Y. N. (2016). Homo Deus: A brief history of tomorrow. Random House.

[13]Harari, Y. N. (2019). Still time to stop rule by computer algorithms. Canadian Friends of the Hebrew University. Retrieved 07.08.2020 from https://www.cfhu.org/news/hus-yuval-noah-harari-still-time-to-stop-rule-by-computer-algorithms/

[14]Privacy International. (2017). Data is power: Towards additional guidance on profiling and automated decision-making in the GDPR.

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