¿Educación virtual o educación de emergencia?

Una aproximación al debate de la educación en tiempos de cuarentena (**)

* Agustin Moisano

La idea de ir hacia una educación dual, que combine la asistencia a clases con aprendizaje a distancia, hace más evidente la importancia de que el Estado retome el plan de distribución de computadoras a los alumnos de la escuela pública.

Nicolás Trotta, Ministro de Educación Nacional.

11/5/20

Fines de febrero. La mañana se presentaba como aquellas que tienen los días de playa del verano marplatense: mucha humedad y calor que hacen al día hasta algo insoportable. Unxs 30 docentes nos reuníamos en un aula que había tenido mejores épocas. La directora, muy comprometida con su labor, había preparado un power point que se proyectaba en la pared descascarada y agrietada. Un montón de información. Fechas, datos, resoluciones ministeriales, tabulaciones de encuestas, proyectos posibles, enlaces de internet, etc. Pero como si fuera un agujero negro en el espacio, todo terminaba decantando en una preocupación/queja constante de gran parte de lxs presentes: el uso de los teléfonos celulares por lxs estudiantes que no solo obstaculiza el proceso de enseñanza y aprendizaje sino que va más allá: genera conflictos entre estudiantes y/o grupos de estudiantes (son las redes son el espacio donde nacen las peleas) y entre estudiantes y docentes (el uso en el aula molesta a la mayor parte de los docentes). Atenta a ese ya histórico reclamo, la directora, ni lenta ni perezosa, había proyectado mandar a hacer una especie de cofrecitos por aula donde cada estudiante dejaría su dispositivo durante las clases. En ese punto, la reunión se transformó en una especie de simposio sobre cómo serían los cofrecitos, quien tendría la llave de los candados, si se devolverían los teléfonos en el recreo, sobre qué hacer si los estudiantes no querían entregarlo, etc., etc., etc. Si bien no se llegó determinar la forma de aplicación de estas “cajitas” se vislumbraba la victoria en la batalla de lxs docentes contra las tecnologías y su mal uso en el aula. . .

El 16 de marzo se determinaba desde el gobierno municipal el aislamiento preventivo y la suspensión de clases hasta nuevo aviso ante la posibilidad del contagio del Covid 19. El 20 lo determinaría el gobierno nacional y provincial. Hoy aquel/la que no tiene celular no puede aprender.

Esta situación, así como el título mismo del artículo, nos presenta un debate que no es nuevo en el ámbito educativo: las formas de trabajo de docentes y de estudiantes a partir del ingreso a las aulas de los dispositivos tecnológicos y la virtualidad. Y, específicamente, el proceso de enseñanza y aprendizaje en una coyuntura específica como es, en la actualidad, el ASPO.

El objetivo del artículo es identificar conceptualizaciones que nos sirvan de anclaje para desarrollar dicho debate, evitando caer en posiciones dogmáticas, idealistas y/o mecanicistas que coarten la posibilidad del avanzar en el mismo.

Ubicar el teletrabajo en tiempo y espacio

No son las mismas opiniones ni los mismos debates los que perduran a lo largo del tiempo y esto se debe a que son las circunstancias concretas que cambian las que permiten reflexionar sobre los mismos.

Para ser más claro, no es el misma discusión sobre el “teletrabajo” cuando comienza a hablarse de él, allá por los inicios de la década del ’701 (cuando internet solo existía en las historietas de ciencia ficción), ni los debates que empiezan a desarrollarse en el ámbito de la OIT en los años de auge del neoliberalismo (Convenio número 177 del año 1996) , ni siquiera, es el mismo debate que se potenció, por cierto, durante los años de gobierno macrista (uno de los ocho capítulos del proyecto de reforma educativa del macrismo –Plan Maestr@- está dedicado al desarrollo de la educación desde plataformas y a distancia 2) y ni los que se mantienen en la actualidad, cuando se enfrenta a una pandemia a escala planetaria.

Tampoco es lo mismo en países europeos como Alemania o Inglaterra que los que se dan en España o Grecia. Y mucho menos el que se aborda en países dependientes como la Argentina, ni hablar de algún otro país latinoamericano.

En definitiva, se enmarca en un momento y un lugar determinado, donde son las circunstancias económicas y políticas, sociales e históricas, las que permiten su desarrollo.

Teniendo esto como punto de partida, ¿cuál es el aporte que podemos hacer hoy respecto al teletrabajo o, mejor dicho el trabajo virtual en el ámbito de la educación? ¿Se manifiesta como un complemento de la enseñanza o, como piensan los más pesimistas, el inicio del reemplazo tal cual la conocemos hoy?

¿Desde dónde partir? Bases para el debate en torno al teletrabajo en educación

En primer lugar, implica rediscutir al rol de la escuela, del docente, de la forma de producir conocimiento. Porque si hay algo que debemos tener en claro es que el trabajo virtual es un cuestionamiento a cada uno de estos aspectos. Y como tal hay que encararlo. Hay que superar posiciones estancas que nieguen el trabajo virtual en el proceso de enseñanza y aprendizaje solo por negarlo. Hay que fundamentar desde un posicionamiento político, de defensa de la escuela pública y de los derechos de lxs trabajadores de la educación y lxs estudiantes, de defensa de los derechos de cada familia y ciudadano.

En este sentido es importante tener en cuenta que como docentes nos vemos interpelados en tanto trabajadores, ciudadanos, sujeto político.

Así, los docentes debemos serlo a partir de un posicionamiento político/ideológico que nazca de los aportes filosóficos para una práctica docente seria y comprometida. En palabras de Freire, sería llenar de política la educación, no en el sentido de propaganda partidaria sino de debates constante en torno al rol de la educación en beneficio del pueblo. Es decir, implica una concepción de clase.

En segundo lugar, implica un posicionamiento en torno al conocimiento. Es decir, de cómo contribuimos a la generación de aprendizajes a partir de una relación dialéctica entre la experiencia práctica y la reflexión teórica, entre la etapa sensorial y la racional del conocimiento, que implica, de por sí, la contrastación de lo aprendido con y en la realidad.

En tercer lugar, debemos tener un posicionamiento ante el pueblo y en la defensa de la educación pública como un derecho a garantizar. Y esto solo puede ser posible si pensamos a la escuela como un espacio de debate abierto, donde sean las preocupaciones y las sensibilidades, los intereses y los proyectos de cada unx los que llenen de propuestas para hacer del mundo (o los mundos) un lugar mejor para ser vivido. Y dentro de esta dimensión se incluyen la defensa de los derechos en tanto y en cuanto el docente como trabajador.

Podemos decir que las distintas dimensiones expresadas (docente en tanto sujetx político, educador/a y trabajador/a) están constante y dialécticamente relacionadas y conforman al sujetx-docente. Por lo tanto hay contradicciones entre sí.

Cuestionar la escuela: ¿Teleducación o educación de emergencia?

La pandemia dejó al descubierto la desigualdad social.

Según el INDEC, el 2019 se iniciaba con el 63 % de los hogares de los aglomerados urbanos del país teniendo acceso a una computadora y el 80,3 % a internet. Además, los datos mostraban que, en la Argentina, 84 de cada 100 personas empleaban teléfono celular y 78 de cada 100 utilizaban internet3. Estos datos se volvían (y vuelven) más crudos si identificábamos que el porcentaje de hogares por debajo de la línea de pobreza era del 25,4%; que comprendían al 35,4% de las personas (dentro de este conjunto se distinguía un 5,5% de hogares indigentes, que incluían el 7,7% de las personas)4. Los informes actuales son más desalentadores aún.

En este contexto, pensar en el acceso a la educación por medio de dispositivos tecnológicos y en las condiciones de vida de los que hoy asisten a la escuela pública (poblaciones mayormente pauperizadas) resulta difícil. Pero también revaloriza a una escuela devaluada que solo es tapa de los diarios cuando hay paros.

Así, en el momento en que aumenta la pobreza y la desigualdad, las medidas adoptadas para enfrentar el Covid 19 nos interpela a tomar partido en el debate sobre el uso y desarrollo de formas de educación virtual y a distancia. Porque mientras que es justo mantener relaciones y vínculos con las familias y estudiantes, esta relación no parte del conocimiento como finalidad, sino como excusa. Porque mientras que es justo mantener este contacto con las familias, la urgencia y dependencia del trabajo a distancia por medio de la virtualidad mellan derechos adquiridos por la lucha docente. Porque mientras es justo garantizar los derechos de educación y salud a cada unx de los integrantes de la comunidad escolar, se limita la participación de la docencia en la toma de decisiones5.

Las distintas dimensiones de la integralidad docente se han minado de contradicciones.

En tanto trabajadorxs, el trabajo virtual ha demostrado la vulneración de derechos adquiridos a lo largo de la historia: desvinculación de colegas, precarización laboral, trabajo a toda hora, imposibilidad de desvincularse del trabajo, agotamiento, stress, etc.

Por otra parte, surgen las dudas en torno al conocimiento: ¿Podemos enseñar si desligamos el aprendizaje de las experiencias de estudiantes que no conocemos? ¿Cómo hacerlo si no estamos capacitados? ¿Qué enseñar? ¿Contenidos? ¿Habilidades? ¿Procedimientos? ¿Para qué enseñamos? ¿Con qué finalidad? ¿Para mantener el vínculo con las familias? ¿Para mantener la “Continuidad pedagógica”? ¿Existe el aprendizaje sin ser una construcción colectiva? ¿Cuándo y dónde hacerlo? ¿A toda hora? ¿Solo en algunos momentos? ¿Usando qué medios –dispositivos, aplicaciones-? ¿Con quién hacerlo? ¿De manera individual? ¿Coordinando con otrxs docentes?

Y finalmente ¿no es la única manera de estar en contacto con nuestra comunidad educativa en las condiciones de aislamiento actuales? ¿No es el único modo de acercarnos a nuestrxs estudiantes? ¿De integrarnos a sus preocupaciones? ¿De ser parte en la búsqueda de soluciones conjuntas en esta coyuntura? ¿De colaborar en el hallazgo de respuestas ante los dilemas actuales?

¿Cómo sortear estas contradicciones?

En primer lugar, debemos distinguir de todas, cuál es la contradicción principal que nos plantea la continuidad pedagógica a través del trabajo virtual. Y esto implica el posicionamiento político/ ideológico al que hacíamos mención más arriba. Si nos separamos del pueblo sufrimos el riesgo de caer en prácticas sectarias. Lo más probable es que las reivindicaciones sean parciales e incoherentes (los ejemplos actuales de esas prácticas abundan: por un lado denunciar al trabajo virtual y por el otro exigirle al Estado la realización actos públicos on line y los medios para hacerlo). Por otra parte, el aislamiento puede llevarnos a una visión subjetiva de la realidad que haga que, como docentes, aceptemos estas formas de trabajo sin cuestionarlas, asumiendo que el costo del ASPO son los derechos conquistados de los que menos tienen.

Nuestra tarea como docentes es avanzar en el debate que permita una síntesis que haga de la educación virtual una forma de sobrellevar la educación de emergencia. Y para ello, se debe unificar criterios, articular acciones en torno a la educación virtual, teniendo en cuenta el contexto concreto. Y esa síntesis se debe lograr con las voces de todxs.

A modo de conclusión

Se hace más necesario que nunca discutir la enseñanza y el aprendizaje por medio del trabajo virtual. Mucho se ha dicho desde los años 70 a esta parte. El ASPO reavivó este debate. En nuestras múltiples dimensiones como docentes tenemos mucho que decir en tanto trabajadorxs, educadorxs y sujetos políticos. Somos lxs más capacitadxs para decirlo porque somos los que practicamos estas formas de trabajo, en ocasiones, las sufrimos. Y como docentes, identificamos ese sufrimiento con las contradicciones que nos interpelan. La innegable necesidad de la presencialidad para la enseñanza y el aprendizaje nace de una concepción del conocimiento como síntesis de la práctica y la reflexión de la misma. Y como tal, su fin último es la transformación de la realidad del/ la que aprende. El trabajo virtual dificulta la realización de este objetivo pero no lo imposibilita. En un escenario educativo que no elegimos buscamos seguir en contacto con nuestra comunidad educativa, con nuestros estudiantes, con sus familias. Y ese contacto es el que nos permitirá desarrollar un camino liberador para el pueblo en su conjunto, donde lxs docentes sean parte de esa liberación, a pesar de la educación virtual de emergencia.

* Agustín Moisano es Profesor en Historia, egresado de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Participó en diversas cátedras del trayecto de formación docente de la facultad de Humanidades (Sistema educativo y Currículum, Didáctica General, Didáctica de la Historia y Práctica Docente) como adscripto primero y Ayudante después.

** Si bien los conceptos de teletrabajo, trabajo a distancia, trabajo domiciliario, etc. refieren a concepciones distintas, en este artículo la utilizaremos como sinónimos. No es pretensión del autor indagar sobre las diferencias entre dichos conceptos pero sí la de distinguirlo de educación de Emergencia, donde la coyuntura de la pandemia hizo que sea una posibilidad de mantener la Continuidad Pedagógica”.

1 El término surgió en 1973, en el seno del grupo de científicos estadounidenses de la Universidad de California del Sur (University of Southern California), bajo la dirección del físico Jack Nilles, conocido como “padre del teletrabajo”4 . El grupo de Nilles realizaba estudios sobre la aplicación de las tecnologías informáticas para rentabilizar los beneficios económicos de las empresas, mediante la reducción del desplazamiento de los trabajadores a los lugares de trabajo y su sustitución por el traslado de la información necesaria transferida por el trabajador desde su domicilio o el centro de trabajo más próximo. En el contexto de la crisis del petróleo de entonces, la propuesta de Nilles permitía ahorrar el gasto de combustible vinculado al desplazamiento de los trabajadores en las horas punta y, asimismo, reducir la emisión de gases nocivos para el medio ambiente. Para más referencias ver

http://ejcls.adapt.it/index.php/rlde_adapt/article/viewFile/332/428

https://www.latercera.com/que-pasa/noticia/teletrabajo-una-historia-llena-de-desafios/2THFGP26NZFZFO56Y4ADZ2ZBFY/

2 http://www.bnm.me.gov.ar/giga1/documentos/EL005527.pdf

3 https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/mautic_05_19CF6C49F37A.pdf

4 https://docs.google.com/viewerng/viewer?url=https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/eph_pobreza_01_19422F5FC20A.pdf

5 https://www.infobae.com/educacion/2020/06/04/el-gobierno-regulo-el-teletrabajo-de-los-docentes-y-puso-un-maximo-de-horas-de-clase/

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